Fusión de cocina contemporánea
y sabores del mundo.
"Una propuesta contemporánea,
que reinterpreta platos tradicionales acompañado de matices que
provocarán el deleite del comensal más exigente. Sabor,
tradición y vanguardia alzan el vuelo, con la mejor materia prima,
en Pantala. Las libélulas Pantala flavescens pueden recorrer sin
parar más de 7.000 kilómetros alrededor del mundo y sobrevolar
océanos siguiendo corrientes de aire cuando migran de un continente
a otro. Fiel representante del viaje gastronómico que plantea
este espacio donde saborear la cocina tradicional con nuevos matices. El
local en el que hoy se encuentra Pantala es un lugar con historia. Construido
en la primera mitad del siglo pasado, el edificio residencial fue recientemente
rehabilitado. Antes de la renovación, el local era conocido como «La
Mantequería», un colmado de alimentación. Aunque
ha sido renovado, ha conservado algunos de sus elementos más importantes,
como la fachada, los escaparates, los techos y los anaqueles en la zona
delantera. El resto del local ha sido renovado y es hoy un lugar acogedor
y moderno para disfrutar de una buena comida. Ofrecemos un concepto de
cocina contemporánea que aúna tradición y sabor
en un marco de elegancia e historia."
(Información extraída de su página
web)
Fundado en:
20 de diciembre de 2022
Chef:
Jose Luis Fernandez
Interiorismo:
Sonia Reixach.
El
precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 30,00 €.
COMENTARIOS:
Entorno: Está situado en el barrio Chamberí,
haciendo esquina entre la calle Santa Engracia y General Arrando.
La Cofradía
Club del Tragón ha estado en varios restaurantes por la zona.
Los más cercanos abiertos son La catedral de Zamora, cena
Nº 120,
visitado en febreo de 2000, Lúa, cena Nº 265,
visitado en marzo de 2012 y El llagar del quesu, cena Nº 371,
visitado en noviembre de 2021.
Las cañas: Las tomamos en un bar de enfrente.
Nombre:Pantala,
que es el nombre de una especie de libélula que recorre todo el mundo,
al igual que, el tipo de comida que se sirve en el restaurante.
Carta
en la web: Si, con algunas fotos y con precios.
Carta de
vinos en la web: No. Tienen carta de bebidas pero no incluyen
el vino.
Local: Ocupa lo que era una antigua tienda de ultramarinos,
Mantequería Orencio García, de la que conserva su
fachada al estilo de mediados del siglo pasado. Al entrar, a la
derecha, está
la barra del bar con vitrinas iluminadas y llenas de botellas
que le dan un toque muy alegre. De frente nos encontramos un
enrrejado metálico a media altura, de color negro, que nos protege
de la escalera que baja al salón principal. Se puede observar
una gran lámpara de flecos verdes que desciende en espiral
por el hueco de
la escalera. Pasada esta, dejando la cocina a la
derecha, tenemos otro salón que se extiende bordeándola.
Nos pusieron al fondo de este comedor. Las paredes están
divididas por un zócalo
a media altura estando la parte baja pintada de color verde oscuro
y la superior de color beige. En el lateral izquierdo hay ventanas
que
dan a la calle General Arrando y que proporcionan iluminación
diurna. Por la noche la luz se consigue adecuadamente, con diversas
lámparas colgando del techo o con apliques en la pared. En
el fondo unos espejos
ovalados
refuerzan
la iluminación. El techo está cubierto por una celosía
de escayola blanca que además atenúa los ruidos. El
suelo es imitación de madera.
Hay mesas redondas y cuadradas con diversos tipos de asientos. La
mesa que nos asignaron estaba compuesta por tres simples,
de forma cuadrada, con la superficie de cristal negro y con un borde
metálico
dorado alrededor. A unos comensales nos sentaron en sillas y a otros
en
un sofá corrido
junto a la pared. No ponen mantel, en su lugar un salvamanteles de
usar y tirar. Las servilletas blancas. Copas para el agua y para
el vino. Cubertería
moderna con facas para los platos de carne. Vajilla inicialmente
blanca y luego variada con cada plato.
Comensales: Seis. Ricardo, Raúl,
Carlos, justo, Antonio de la Poza y Antonio
Avila. Faltó Antonio Arnáiz.
Pan: Ponen una rodaja de pan de barra por
comensal. Estaba muy bueno. Lo cobran,
junto
con
el
aperitivo, a 1,20 € persona.
Aperitivo:
Patatas fritas: Ponen dos bols de patatas fritas inglesas.
Normales, sin nada que destacar.
Platos a compartir:
Ensaladilla
cremosa de gambas: Viene en un plato hondo. En el centro
la base de patatas de la ensaladilla cubierta con la mayonesa y cebollino
picado. A un lado trocitos de gamba y al otro lascas de atún. La
acompaña seis obleas de pan. Estaba muy buena, suave. El pan crujiente,
también bueno. Pedimos una ración a 9,95 €.
Alcachofitas fritas con
crema de yema curada y parmesano: Las traen en un plato
llano y ya en la mesa le rayan el parmesano por encima. Son como
media docena de alcachofas pequeñas partidas por la mitad.
Tenían un sabor que denotaban que podían ser de conserva,
quizás
porque ya no es temporada. A pesar de ser vulgares estaban buenas.
Se pidió una
ración
a 13,50 €.
Soldaditos de Pavía
con crema de piquillos: Los traen en un plato llano. Son
una docena de porcioncitas de bacalao rebozado. Por encima, decorándolas,
unas hojas de berro. A un lado tres puntos de la crema de pimientos
picantes. Estaban buenos, más por el rebozado que por el bacalao.
La salsa no le aporta nada. Se pidió una
ración a 16,50 €.
Canelón gordote relleno de
guisote: Lo traen en un plato llano. Son dos unidades cubiertas
por la bechamel y cebollino picado. Se añade un crujiente por encima.
La pasta estaba poco hecha y poco gratinada pero el relleno estaba
muy bueno. Se pidió una
ración a 15,00 €.
Principales:
Atún
tataki con salsa
de almendras: Lo sirven en un plato llano. Sobre una base rectangular
de arroz se sitúan unas láminas de atún y sobre ellas
hojas y semillas de sésamo. El arroz tiene
un ligero sabor a soja. No parece tataki, mas bien es un fiambre de atún,
soso y frio. No gustó. Se pidió una
ración a 19,90 €.
Cachopín de ternera
blanca con Ibérico y
San Simón da Costa: Lo sirven precortado en un plato llano
acompañado de patatas fritas y pimiento morrón. Mas que un cachopin, por
su forma y contenido es un flamenquin. Estaba bueno. El pimiento no aporta
nada. Se pidió uno
a 14,90 €.
Pulpo a la gallega: Lo
taren en un cuenco pequeño. Es una interpretación del
pulpo a la gallega. Son rodajas de pulpo sumergidas en puré de
patata. No estaba mal pero fue una decepción para el comensal.
Se pidió una
ración
a 19,90 €.
Chipirones a la
plancha con velo
Ibérico y alioli negro: Lo sirven en un plato
llano. Son cuatro chipirones a la plancha de desigual tamaño. Cada
uno lleva encima un punto del alioli negro. Al lado unas finas lonchas de
jamón. Los chopitos estaban un poco duros, insípidos, sólo sabían a la salsa.
No gustaron. Se pidieron
dos
raciones
a 18,90 € cada
una.
Rabo de toro guisado
con patatas: Lo traen en un plato llano. El guiso ocupa
la mayor parte del plato y el resto se acompaña de patatas fritas. Estaba
bueno. Se pidió una
ración
a 18,90 €.
Postres:
Café bombón de
Baileys y chocolate
blanco: Los traen servidos en copas. No es exactamente,
como su nombre indica, un café bombón, que era lo esperado. Es una
mezcla de cremas gelatinosas. No gustó. Se pidieron cuatro, cada uno
a 6,50 €.
Cafés
e infusiones:
Al tomar como postre el café bombón, no se pidieron más
cafés.
Vinos:
Finca Resalso
2021: Vino tinto con la denominación de origen Ribera
de Duero. De las bodegas de Emilio Moro (www.emiliomoro.com).
Está elaborado con uvas 100% Tinto Fino y almacenado cuatro
meses en barricas de roble francés y americano. Estaba bueno.
Este vino ya lo pedimos en el restaurante 14 Rosas en la cena
Nº 295,
en Seven & Six en la cena Nº 317,
en Taberna La Elisa en la cena Nº 333
y en Vinos de Bellota en la cena Nº 374.
Tomamos dos botellas. El precio en la carta es de 19,90 € la
botella. El precio aproximado de venta al público en una tienda
es de 9,50 € la botella. El restaurante lo vende a más del
doble del precio de venta al público en un comercio.
Copas: No invitan a chupitos.
Servicio: Correcto pero muy lento, especialmente en
los primeros.
Descuentos: No
hubo.
Porcentajes: Del total del precio en factura de la cena,
sin incluir las cañas
ni las copas, el 80,6% corresponde a la comida y el
19,4% a la bebida.
La carta y la factura: Los precios en ambas
coinciden y contienen el I.V.A incluido, como debe ser. Se pidió una
caña que no incluyeron en la factura.
Comentario final: Local con decoración moderna con
toques antiguos. Bien iluminado. Servicio lento.
Comida con buena presencia que en ocasiones defrauda, sea por la elaboración
o porque no es lo esperado. Se olvidaron cobrar las cañas.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.